Diagnóstico molecular de la infección con el virus de la Hepatitis C

Dra. Carla Santana, Dr. Gino Noris. BIMODI Biología Molecular Diagnóstica SA de CV, Querétaro, Qro.

El virus de la hepatitis C (VHC) es un gran problema de salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en el mundo hay aproximadamente 200 millones de personas infectadas es decir el 3% de la población mundial.

Aproximadamente se presentan de 3 a 4 millones de nuevos infectados cada año.  En Estados Unidos el número de infectados por el virus de la hepatitis C es cuatro veces mayor que el número de infectados por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH). En México la prevalencia del VHC en 1997 era del 0.7%.

El VHC se propaga por medio del contacto de sangre sin infectar con sangre de una persona infectada (trasmisión por vía parenteral), se puede contraer la infección al:

•    Recibir prácticas médicas con mala esterilización (odontólogo, podólogo, etc.)
•    Pincharse con una aguja contaminada con sangre infectada (trabajadores de la salud pueden contraer la hepatitis C de esta forma)
•    Compartir agujas para inyectarse drogas
•    Inhalar drogas por aspiración compartiendo el instrumento con que se aspira
•    Ser nacido de una madre que tiene la hepatitis C
•    Mediante relaciones sexuales
•    Las personas que recibieron una transfusión de sangre o un trasplante de algún órgano antes de 1992, podrían tener hepatitis C.

Antes de 1992, los médicos no podían detectar el virus de la hepatitis C en la sangre, por lo que multitud de personas recibieron sangre infectada. Las personas que recibieron una transfusión de sangre o un trasplante antes de 1992, pueden pedir a su médico que le haga la prueba de la hepatitis C.

La infección con VHC causa el 20% de los casos de hepatitis aguda y el 70% de los casos de hepatitis crónica, el 40% de los casos de cirrosis, el 60% de los carcinomas hepatocelulares y ocasiona el 30% de los transplantes de hígado.

Los primeros seis meses después de la infección prácticamente transcurren sin síntomas, después de algunos años el síntoma más común es la fatiga. Otros síntomas incluyen fiebre tenue, dolor en músculos y articulaciones, nausea, vomito, pérdida del apetito, dolor abdominal vago, y a veces diarrea. Los síntomas pueden confundirse con gripa que viene y va, y es frecuente que sean tan tenues que el paciente no se da cuenta. El individuo puede mantenerse asintomático pero altamente contagioso por años o décadas.

En general, en la hepatitis crónica hay niveles elevados de enzimas hepáticas y los sueros de los pacientes son reactivos para la prueba anti-VHC. Después de algunas décadas de enfermedad crónica subclínica (20 años en promedio) se produce cirrosis, y aproximadamente 10 años después con frecuencia se produce un carcinoma hepatocelular. El diagnóstico mediante inmunoanálisis puede detectar el 95% de los pacientes con infección crónica, pero la frecuencia de detección es menor (50-70%)  durante la infección aguda. Además hay un alto grado de falsos positivos, ya que este tipo de pruebas detectan la presencia de anticuerpos contra el VHC, pero no identifican directamente la presencia del virus. Por lo tanto se requieren estudios confirmatorios por diagnóstico molecular, como la detección mediante la reacción en cadena de la polimerasa o PCR, la cual detecta directamente la presencia del VHC.

También es importante determinar la Carga Viral de VHC mediante PCR cuantitativa, es decir, el número de virus por mililitro de sangre, esto es importante para determinar el grado de la enfermedad y la respuesta al tratamiento. El tratamiento de la enfermedad consiste en la administración de antivirales (rivavirina) e interferón alfa. Sin embargo las terapias actuales no eliminan el virus en todos de los pacientes, y no existen vacunas disponibles.

Los virus de la hepatitis C actualmente se clasifican en 6 genotipos, los cuales a su vez pueden dividirse en subtipos HCV1 (1a,1b,1c),  HCV2 (2a,2b,2c,2k), HCV3 (3a,3b,3k,10a), HCV4 (4a), HCV5 (5a), HCV6 (6a,6b,6d,6h,6k). Se conoce que existen diferencias asociadas al genotipo de importancia clínica, entre las que se encuentran: 1) la respuesta al tratamiento con interferón y rivavirina, 2) la patogénesis de la infección, 3) el desempeño de algunos ensayos diagnósticos, 4) la distribución geográfica. Los pacientes infectados con los subtipos 1b y genotipo 4 responden pobremente a la terapia con interferón alfa (<8%), en comparación con la tasa de respuesta de los pacientes con los subtipo 1a (15-20%), o subtipos 2 o 3a (>30%). Por otra parte la terapia combinada (interferón/rivavirina) prolongada a 48 semanas en lugar de 24 semanas, casi duplica la tasa de respuesta para el genotipo 1b, mientras que  para otros genotipos diferentes del 1 no hay beneficio en la tasa de respuesta. Debido a ello, se ha propuesto que la genotipificación del VHC mediante PCR y Secuenciación debería realizarse antes del tratamiento para decidir el régimen del mismo.

En Bimodi ofrecemos la realización de todos estos estudios moleculares. Como ya se mencionó esta infección permanece asintómatica por muchos años, por lo tanto es importante poder detectarla a tiempo mediante análisis de laboratorio. Una hepatitis C detectada y tratada a tiempo puede significar la diferencia entre eliminar al virus o morir a causa de él.

“Tecnología de Vanguardia al Servicio de la Salud”

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