Cromosoma Filadelfia – Leucemia Mieloide Crónica

La leucemia es un cáncer de los glóbulos blancos, que son las células que ayudan al cuerpo a combatir infecciones. Las células sanguíneas se forman en la médula ósea. Sin embargo, en personas con leucemia, la médula ósea produce glóbulos blancos anormales. Estas células reemplazan a las células sanguíneas sanas y dificultan que la sangre cumpla su función. En la leucemia mielógena crónica, hay demasiados granulocitos, que son un tipo específico de glóbulos blancos. 

La mayoría de las personas con este tipo de leucemia tiene una mutación (cambio) en un gen. Este gen se llama el cromosoma de Filadelfia, que no se trasmite de padres a hijos. 

A veces, la LMC no causa ningún síntoma pero si una persona los tiene, pueden ser: 

  • Fatiga
  • Pérdida de peso
  • Sudores nocturnos
  • Fiebre
  • Dolor o sensación de llenura debajo de las costillas en el lado izquierdo

La leucemia mielógena crónica se agrupa en varias fases.

  • Crónica
  • Acelerada
  • Crisis hemoblástica

La fase crónica puede durar meses o años y la enfermedad se puede presentar con pocos síntomas o ser asintomática durante este tiempo. La mayoría de las personas reciben el diagnóstico durante esta etapa, cuando les hacen exámenes de sangre por otras razones.

La fase acelerada es una fase más peligrosa. Las células de la leucemia se multiplican con mayor rapidez. Los síntomas frecuentes abarcan fiebre (sin infección), dolor óseo y una inflamación del bazo.

Sin tratamiento, la LMC progresa a una fase de crisis hemoblástica. Se puede presentar sangrado e infección debido a la insuficiencia de la médula ósea. 

 

Para detectar (encontrar) y diagnosticar la leucemia mielógena crónica, se utilizan pruebas que examinan la sangre y la médula ósea.

Se pueden utilizar las siguientes pruebas y procedimientos:

  • Examen físico y antecedentes : examen del cuerpo para revisar el estado general de salud, e identificar cualquier signo de enfermedad, como un bazo También se toman datos sobre los hábitos de salud del paciente, así como los antecedentes de enfermedades y los tratamientos anteriores.
  • Recuento sanguíneo completo (RSC) con diferencial : procedimiento en el cual se toma una muestra de sangre y se analiza lo siguiente:
    • La cantidad de glóbulos rojos y plaquetas.
    • La cantidad y el tipo de glóbulos blancos.
    • La cantidad de hemoglobina (la proteína que transporta oxígeno) en los glóbulos rojos.
    • La parte de la muestra compuesta de glóbulos rojos.

                                                 

  • Estudios bioquímicos de la sangre : procedimiento en el que se examina una muestra de sangre para medir las cantidades de ciertas sustancias liberadas a la sangre por los órganos y tejidos del cuerpo. Una cantidad (mayor o menor que lo normal) de una sustancia puede ser signo de enfermedad.
  • Aspiración de la médula ósea y biopsia : extracción de médula ósea, sangre y un trozo pequeño de hueso mediante la inserción de una aguja en el hueso de la cadera o el esternón. Un patólogo observa y analiza las muestras de médula ósea, sangre y hueso al microscopio para determinar si hay células anormales. 

  • Análisis citogenético : prueba para la que se observa una muestra de sangre o médula ósea al microscopio para buscar ciertos cambios en los cromosomas, como el cromosoma Filadelfia.
  • FISH (hibridación fluorescente in situ): técnica de laboratorio que se usa para observar genes o cromosomas en las células o los tejidos. Se elaboran en el laboratorio piezas de ADN que contienen un tinte fluorescente y se agregan células o tejidos sobre un portaobjetos de vidrio. Cuando estos pedazos de ADN se unen a genes o áreas específicas de los cromosomas en el portaobjetos, se iluminan al observarlos al microscopio con una luz especial.
  • Reacción en cadena de la polimerasa con retrotranscripción (RCP-RT): prueba de laboratorio para la que se estudian las células de una muestra de tejido con ciertas sustancias químicas para determinar si hay ciertos cambios en la estructura o el funcionamiento de los genes.

                                                      

El cromosoma Filadelfia es una alteración genética asociada a la leucemia mieloide crónica (LMC). Esta alteración afecta a los cromosomas 9 y 22, se trata de una translocación entre ambos cromosomas. El 90 por ciento de los enfermos de leucemia mieloide crónica presenta esta anormalidad.

 

El defecto genético del cromosoma Filadelfia consiste en un fenómeno conocido como translocación. Partes de dos cromosomas, el 9 y el 22 (translocación 9-22), intercambian sus posiciones. El resultado es que parte del gen de región de fractura (BCR, Breakpoint Cluster Region, en inglés) del cromosoma 22 se fusiona con parte del gen ABL del cromosoma 9. El gen ABL toma su nombre de «Abelson», el nombre de un virus causante de leucemias precursor de una proteína similar a la que produce este gen. El resultado de esta translocación es la producción de una proteína que permanece activa continuamente. Esta a su vez, activa un número de proteínas y enzimas controladoras del ciclo de división celular e inhibe la reparación del ADN, causando la inestabilidad del genoma y siendo una causa potencial de la temida «crisis en cadena» de la leucemia mieloide crónica, con una alta tasa de mortalidad.

 

Las pruebas que ofrecemos en Bimodi son:

  • Cromosoma Filadelfia Detección de la translocación BCR/ABL t(9:22) 8 tipos (translocaciones detectadas : b2a2, b3a2, e1a2, c3a2, b1a1, b3a3, b2a3, e1a3)
  • Cromosoma Filadelfia Detección de la translocación BCR/ABL t(9:22) 2 tipos (translocaciones detectadas : b2a2 y b3a2
  • Cromosoma Filadelfia Cuantitativo BCR/ABL t(9:22)

 

Una vez que se ha identificado la translocación BCR/ABL t(9:22) es posible aplicar tratamientos específicos para combatir la leucemia. Es posible medir la respuesta a estos tratamientos mediante la cuantificación de las células que aún presentan dicha translocación.

Los tratamientos incluyen quimioterapia, trasplantes de células madre, infusión de linfocitos de un donante después de trasplantes de células madre, cirugía para extirpar el bazo y terapias biológicas y dirigidas. La terapia biológica estimula la capacidad de su propio cuerpo para combatir el cáncer. La terapia dirigida es un tipo de tratamiento en el que se utilizan sustancias para identificar y atacar células cancerosas específicas sin dañar las células normales.

 

https://www.cancer.gov/espanol/tipos/leucemia/paciente/tratamiento-lmc-pdq